recuerdo con tristeza aquel trágico momento
en el que tus labios dijeron: lo siento,
aquel extraño silencio
en el que desapareciste, bajo las hojas empujadas por el viento.
Hoy, intento recordarte,
y aun así no parece importarte,
tu siempre tan fría, imperturbable,
ya no deseo amarte
y en mi último aliento no se como olvidarte,
tu huella permanece imborrable.

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